jueves, noviembre 23, 2006

Con Mucho Cariño Para Mis Hijos ( Testimonio )

Carta a Rodrigo

Querido Rodrigo,

Dicen que la suerte no existe, entonces debe haber sido Dios. Solo El pudo decidir que un día tú llegaras a mi vida, y desde entonces tú y yo estamos juntos.

¿Quieres que te cuente?



Yo sé que sí…



Déjame contarte como sucedieron las cosas, para empezar, quiero que sepas que desde mucho antes de conocer a tu mamá, yo ya soñaba contigo. No podía imaginar tu rostro, pero de alguna manera miraba tu sonrisa. Sabía que llegarías, te esperaba, siempre te soñé.

Un buen día, dejé la soltería y entregué el corazón a tu madre. Sí, es cierto lo que el dice, la verdad es que me enamoré como loco. Habían muchas cosas que amaba de élla y así empezaste a tomar forma en mi mente.

Ella y yo nos amábamos en verdad, y planeamos tu llegada.

Fuiste un bebé muy esperado. No sabes con cuanta ilusión salimos a comprar la tela de tus cortinas, la cuna, la carreola, la primera ropita.

Tú parecías querer participar, porque te movías tanto… que a tu madre le costaba caminar.

Hablamos un poco en broma de que tal vez ya no cabías ahí. Tu madre siempre te sintió tan pequeñito pero tan orgullosa de tener en el vientre a mi primer hijo.

Tanto así, que aún dentro de ella, salíamos a caminar los tres, a pasearte. Sí, entonces éramos Tú, tu mamá y yo.

Y que crees…. Llegó el día que más había esperado, un poco con miedo, y con un mucho de emoción. Como papa primerizo no quise perderme el evento, y pedí al doctor estar presente.

Ese día, hijo… tu madre se descubrió mujer, se descubrió madre, y yo me descubrí feliz. No había otra cosa sobre la tierra que me produjera tanta felicidad como oír tu llanto por primera vez.

Y aunque no lo creas, y después de estos 06 años, todavía recuerdo con exagerada exactitud como se le quebraba la voz a tu mami cuando me decía… ¡me duele! ¡ me duele mucho! Y apretándome el brazo te vi emerger, pedazo de mi, mi carne mi sangre, mi ser.

Creo que no sabíamos cuanto amor teníamos guardado para ti, y cuanta felicidad nos trajiste desde ese día.

Esta es la verdad, hijo, así sucedieron las cosas. Eres mi primer hijo, mi único hijo varón y te quiero hoy mucho más que el primer día.

Hoy eres ya un niño, y a veces me siento triste de ver que no he sabido hacerte feliz.

Y es que tenemos ideas tan diferentes de lo que es la felicidad.

Te debo tantas cosas, te debo tiempo, te debo paciencia, te debo, te debo, te debo… y siempre te quedo a deber.

La vida no me es fácil, tú lo sabes. Estoy ahora aquí en la oficina robando tiempo para escribirte, y ¿sabes porque?... porque es tiempo que te debo a ti.

A veces llego y siento tantas ganas de abrazarte, de oírte decir… hola papa, ¡te estaba esperando!

Y a veces nos quedamos siempre con las ganas, la tv, alguna revista etc nos roban la atención. Cada vez siento que estamos más lejos. Dime ¿porqué no podemos hablar sin molestarnos?, ¿sin rechazarnos?

¿Sabes? Tengo miedo, mucho miedo. La vida es tan corta y estamos perdiendo tanto tiempo…

No soy un ogro , soy un amigo antes que ser tu padre. Si es porque te presiono por la tarea, lo siento campeón, quiero que estudies para que seas independiente, para darte armas para trabajar decentemente, quiero que seas fuerte, que seas digno, que tengas preparación, por favor no me hagas renunciar a ello.

Si es porque te insisto en que desayunes, perdón. Te juro que no es por fastidiar. Es que me atormenta pensar que te puede dar dolor de cabeza estar en una clase de matemáticas con hambre. Es porque pienso que lleno puedes rendir más.

Si es porque no estoy contigo, perdón. No es porque prefiera a la gente de la oficina, es porque tú sabes que es nuestra forma de vivir. Gracias a este empleo tenemos hoy por hoy la oportunidad de pagar tu escuela, tu ropa, tus juguetes, y algunas cosas que te gustan.

Te pido perdón mi amor, por todo lo malo que hayas recibido de mí, aún sin yo quererlo.

Te pido perdón mi amor, por todo lo que no te he dado, por todo lo que te he quedado a deber, por el tiempo que no he estado contigo, por a veces perder la paciencia, por desesperarme, por no saberte entender.

Solo quiero pedirte que nos demos los dos otra oportunidad. Quiero que te detengas a pensar, y que veas que vale la pena tratar de entendernos.

Quiero que me veas de nuevo como tu amigo, tu papá , tu confidente.

Yo te quiero mucho, eso no lo dudes nunca. Quiero sentirte cerca como antes, como cuando dormías en mi pecho. Cuando buscabas mi calor, mi mano… no te alejes de mí, tenemos muchas cosas por compartir, ayúdame a entenderte… a enterndernos, es buen tiempo.

Para mi hijo Rodrigo, mi orgullo, te quiero hijo mio, te lo digo en vida, te quiero mucho.








A MI BELLA REBECA




No hay reyno sin reyna, ni reynado sin princesa
Así empieza tu historia, con el anuncio de tu llegada
Te soñe varios años y ansiaba tener,
una princesa encantada,
que iluminara mi ser
Mi princesa Rebeca
Debí llamarte, dulzura,
Ya que eso le diste a mi existencia,
Llegaste a mí como un regalo,
Llenaste mis espacios, con tu presencia.
Tienes de mi tantas cosas, mi niña,
Tu piel, un trozo chiquito de la mía,
Tu sangre parte de mi sangre,
Tu vida, tomada de mi vida.
Mi princesa Rebeca
Debí llamarte, esperanza,
Pues me llenaste la vida y me conquistaste
Tus ojos pequeños y vivaces me alegran el alma,
Puedo estar horas y horas contemplándote,
Mis manos dichosas ríen al tener las tuyas,
Tus dedos se me aferran, sin querer soltarme.
Mi princesa Rebeca
Debí llamarte, ternura,
es lo que despiertas en mí,
Mi semilla germinada, ahora flor hermosa, princesa encantada
Cuanto deseaba tenerte en mis brazos,
Soñaba tanto con verte llegar y besarte.
Tanto te amo hija mía, tanto...no sabes cuanto...mi bella Rebeca.




Los quiero mucho ... Papá.

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